jueves, 4 de junio de 2009

Oslo

Primer viaje que hicimos allá por finales de octubre (24-26), lo propusieron y aceptamos, la idea, alquilar una furgoneta, meter a nueve bichos y carretera y manta...
Así nos pusimos en camino, no fue fácil, carreteras desconocidas y no precisamente buenas, todo lo contrario (como puede existir una carretera que comunique dos capitales tan importantes como estas sin una autovía en condiciones?), decepcionantes.
Algunos iban más pendientes de la carretera que otros

Parada a comer algo (esos espaguetis a la boloñesa son inolvidables o... intragables) y cambiar de conductor.
Algo curioso fue cuando pasamos la frontera, como el que va de Úbeda a Sabiote.
Una vez llegamos a Oslo y resolvimos el pequeño problema con el hostal, comimos algo, decoramos nuestra habitación y salimos a conquistar la noche "oslense" acompañados por una especial escolta.
A la mañana siguiente empezamos la visita por el gran parque Frogner (Frognerparken en Noruego) y más en concreto el parque de las esculturas o parque de Vigeland (Vigelandsanlegget) que se encuentra en su interior.
Después, una larga mañana visitando lo más destacable de la ciudad, Palacio real, ayuntamiento, el parlamento, la universidad, el teatro nacional, ...
Anduvimos por el centro de la ciudad, en búsqueda de algo que comer por el mínimo precio posible, que nos quitara el hambre y además sin necesidad de utilizar coronas noruegas.
Nos asomamos también a la orilla del mar, junto al puerto, donde se ubica la fortaleza Akershus.
No faltaron grandes charlas nocturnas en los hostales (porque estuvimos en dos distintos), amenizadas con algo de alcohol y efectos de luz y sonido.
Y las típicas salidas por la noche intentando encontrar algún local en condiciones. Aunque la segunda noche fuimos a la ópera, increíble.
La mañana del domingo, recogimos y tras un corto paseo llegamos al Museo Munch y una vez concluida la visita, vuelta a casa.
Muchos kilómetros, si, pero volvería a repetirlos.
Mañana más. Un beso.

lunes, 1 de junio de 2009

Kayak

Un domingo cualquiera, ¿qué hacer? Pues puedes coger el coche y conducir hasta un pequeño pueblo llamado Björkfors y alquilar unos kayaks para navegar por el lago Asunden, no parece mala idea.
Estando en el país que estamos y en la época del año, cualquier paisaje es increíble. Aquí podéis ver como el azul llena toda la imagen tan solo dividido por una frondosa línea verde que nos hace distinguir el agua del cielo (desde que se ha ido Julio escribo más profundamente, ya escribiré sobre los paseos con Julio).
Llamamos el día de antes para reservar y el domingo cuando llegamos al lugar recogimos los kayaks (previo pago de 175 SEK/cabeza) y nos los llevamos al lago (unos 10km a pie) y empieza la aventura...
El principio no fue fácil, todo hay que decirlo, pero te acostumbras y empiezas a remar y a comprobar que es habitáculo es más estable de lo que parecía (y no vuelca así porque sí) y avanzas y avanzas surcando las calmadas aguas de aquel laguito (por llamarlo de forma cariñosa).
Cuando estuvimos hambrientos paramos para tomar nuestro lunch y descansar los brazos (además de para hacer tonterías, eso que no falte).
incluso nos dimos nuestro baño!
Remamos hacia un lado, hacia otro, paramos en una islita, en otra, fuimos hacia el norte, hacia el sur, cerca de las rocas, en mitad del lago, en general, un día chulísimo.
Mañana más. Un beso.